lunes, 26 de febrero de 2018

LOS LÍMITES lograr un Equilibrio entre el Permitir y el Prohibir.


¿Cómo creamos un encuadre seguro y estable con nuestros hijos?
texto publicado en el cuadernillo "Temas de Crianza" de Asoc. Civil La Causa

El  “poner límites” es una función clave que mamá y papá deben cumplir y es cierto que lleva mucho esfuerzo. Pero es importante tener en cuenta que es un trabajo que se realiza por amor, ya que se trata de dar cuidado y de un tiempo que se dedica a explicar el por qué No o por qué Sí de una situación y escuchar también las razones o el deseo del niño ante lo que debemos dar respuesta.
La incorporación y aceptación de límites son esenciales para el crecimiento, tendrán relación con la aceptación de normas de convivencia, con la distinción entre la realidad y la fantasía, con el control de los impulsos, la construcción de la autonomía a partir de la confianza y la autorregulación. La autorregulación se va logrando como un aprendizaje fruto de la experimentación de los niños con el ambiente y los objetos que los rodean. Gracias a ello conseguirán reconocer lo que pueden hacer o hasta dónde llegar o detenerse de acuerdo a sus posibilidades o riesgos. Y precisamente esto se da dentro de un marco o borde que los padres o adultos deben delimitar.

El límite, con qué o hasta dónde se puede y con qué no, es un límite que enseña, cuida y contiene. No sólo se prohíbe, también se permite y se habilita un  marco de exploración dentro del cual los bebés o niños podrán estar seguros y actuar con tranquilidad.

Ubicar un Límite y Castigar ¿Es lo mismo?
No, poner límites no es igual a castigar, en todo caso la sanción negativa del castigo llegará si no se respetó un límite previamente indicado.
Sugerencias a tener en cuenta:
Ubicar siempre cuál es el contexto donde se esta delimitando lo permitido y lo prohibido.
¿Es igual Sancionar que Castigar? La sanción puede ser positiva e indicar algo valorado y permitido o incluso estimulando posibles aprendizajes.
Es importante dar pautas claras e indicios que ayuden a establecer las diferencias entre lo prohibido y lo permitido, de modo que los niños sepan cuándo pasan un límite.
Indicios: “Recompensas” (Sonrisa, aliento, gestos aprobatorios  y estimulantes) y “Castigos”    (Reto, miradas, el retiro de un objeto querido).
Las sanciones deben guardar relación con el acto cometido por el niño, de forma que se entienda lo sucedido y que no haya exageraciones.
Como adultos es importante poder reconocer cuándo se castiga para sancionar o enseñar y cuándo se trata de descargar un enojo propio.
Reconocer cuándo se lo premia o se le da lo que pide para mostrar el camino adecuado y cuándo se trata de dar el “premio” para resolver un capricho o como modo de “soborno”.
Tener en cuenta el enseñar los peligros que encierran ciertas acciones en lugar de prohibirlas arbitrariamente.
Todo proceso de aprendizaje y toda comprensión implica tiempo.
Los bebés y niños pequeños no pueden controlar sus emociones fuertes, siempre dependen, en tanto bebés, de los adultos y de regulaciones externas hasta lograr la autorregulación.

Los límites y advertencias se ponen con palabras, con miradas, gestos, teniendo siempre presente la diferencia y asimetría física y emocional entre los niños y los adultos. Para poner un límite  alcanza con la firmeza de la decisión y la palabra clara, sin necesidad de usar la agresividad física. Lo que se enseña con violencia repercute negativamente en el vínculo y en general afecta el aprendizaje y nunca da los resultados esperados.

Confianza + Afecto + Respeto + Seguridadpermiten a los niños desarrollar la capacidad de autorregulación y autonomía. Enseñar es ofrecer distintas alternativas de comportamiento.
El Desarrollo psicofísico, el Ambiente y los Adultos que interactúan con el niño ejercen una gran influencia en el comportamiento infantil

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