martes, 9 de noviembre de 2021

 
 Un joven coteja su historia y realidad psíquica en una charla con su padre. Ambos en el consultorio, cada uno hace su relato sobre lo vivido y, con cierta sorpresa, se encuentran con las diferencias.

Muchas veces los adultos, en roles de crianza y cuidado, no tomamos dimensión del peso que tienen nuestras palabras y la calidad del trato que brindamos. Tanto las palabras como los modos emitidos y omitidos en el vínculo son de gran relevancia, lo cual se suma a cómo cada persona asimila e interpreta la relación. Esa percepción se verá complejizada con la particularidad subjetiva y el contexto que conforman al ambiente de crianza y desarrollo.

El psiquismo se configura en esa relación, en ese interjuego vincular, personal, biológico, discursivo, social, contextual. En el transcurso de su constitución, adquirirá fortalezas o fragilidades de acuerdo a cómo y cuánto haya podido elaborar de los traumas vividos.

En este caso, al igual que en otros, en el relato aparecen recuerdos encubridores y vivencias tamizadas por la estructura y por la etapa que transita cada persona; dolores mal digeridos, heridas que aún supuran, conflictos que se actualizan.

Reversionar su historia, ampliar miradas y lecturas, será el desafío de quien está allí, dispuesto al análisis, de modo que se aflojen las ataduras que condicionan o fijan a un juicio o mandato aprehendido, para tomar las riendas de la propia vida y elegir el rumbo. 

Lic. Nora Spatola

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viernes, 29 de octubre de 2021

Lapsus amoroso.

Foto: Positano, Italia, 2013. Nora Spatola
Una paciente llama angustiada pidiendo una sesión luego de que, en un momento íntimo e idílico, le dijera a su pareja palabras que no suele pronunciar con facilidad: "te amo muchísimo, Juan...", a lo que Pedro, ante el fallido, reaccionó confuso y molesto. El lapsus desnuda una verdad. Resultado: nueva tensión y conflicto en escena.

De acuerdo a su irrupción, el lapsus o acto fallido se entiende como una aparición involuntaria de un deseo no admitido, dando cuenta así de su impulso inconciente. En el Diccionario de Psicoanálisis de Laplanche y Pontalis leemos "...Freud demostró que los actos fallidos son, como los síntomas, formaciones de compromiso entre la intención consciente y lo reprimido".

Para esta paciente, por su biografía y situación personal, su fallido no quiere decir precisamente que en verdad ella ama a Juan, o que mantiene con Pedro una relación indeseada. Veamos por qué. En ella, estaba latente el recuerdo de Juan por haberlo mencionado recientemente en relación a eventos hostiles de cuando eran pareja. Él fue alguien con quien mantuvo una relación de peso, tuvieron un hijo juntos, pero no pudieron construir un lugar querido. Sus relatos denotan dolores no elaborados y, aunque siguen vinculados por temas referidos al hijo, no tienen siquiera la comunicación mínima necesaria, ni él asume la función paterna.

"¡Veníamos tan bien! ¿Cómo me salió ese nombre?" se cuestionaba, perpleja.
"Tan bien" que ni ella lo podía creer. El lapsus se presenta revelando que la vivencia amorosa es algo que no puede ser vivido sin escollos. Muestra el deseo y parte de una verdad: dada su historia, signada a partir de la hostilidad en el vínculo primario, reitera y expone la dificultad para que el amor ocupe el lugar suficiente. Este lapsus, como suele ocurrir, no muestra un deseo de forma literal, espera al próximo pujo para develarse. Tal vez, como se insinuó en otras sesiones, ella fantasea con tener otro hijo. O quizás, aún con sus tropiezos, evidencia sus ansias de que el vínculo funcione, de tener esa ilusión y engendrar un deseo.

Lic. Nora Spatola

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viernes, 23 de julio de 2021

EMPUJE (o un modo de reconocer la pulsión)


Foto: Parque Patricios, junio 2021. Nora Spatola

La raíz emerge con su determinación natural. Ante ello, las capas que recubren resultan ser corazas con fecha de vencimiento, como cuando algo insiste y es más fuerte que el Yo.

La pulsión es el empuje que provoca al psiquismo, en el límite de dos territorios, entre lo anímico y lo somático, entre lo psíquico y lo orgánico ¿cuerpo tal vez? Su fuerza se presenta pujando por la descarga de tensión y así se satisface. O irrumpe a causa de un deseo que trasciende.
En el circuito pulsional, los atajos favorecen lo regresivo, lo inmediato, lo conocido; mientras que por el camino largo merma la intensidad y se habilitan novedades.

¿Es posible reconstruir desde los cimientos nuevas estructuras, caminos posibles que permitan otra fluidez, sin acumular tensiones?
Por allí se debate el trabajo del psicoanálisis.

Lic. Nora Spatola

#psicoanalisis #psicoterapia #atencionpsicologica #online

jueves, 6 de mayo de 2021

Psicoanálisis ¿cómo trabajamos en la terapia?

Fundado por Freud a partir de su investigación clínica, ha sabido interpelar al individuo en sus aristas más complejas.
Es un método terapéutico para tratar padecimientos generados por conflictos de diverso origen (actuales e históricos, traumáticos o asociados a crisis vitales) que irrumpen alterando el equilibrio emocional. La persona decide consultar cuando no logra por sí sola aliviar las tensiones o porque se excede su capacidad de respuesta ante el sufrimiento. Realiza la demanda con la inquietud necesaria para abordar su problema, llega buscando alguna solución que le reintegre el estado de situación previa al displacer o acude con la intención de modificar su actitud al respecto.
La terapia se caracteriza por “hacer hablar” en lugar de silenciar o anestesiar los síntomas. La experiencia analítica se desarrolla a través del despliegue del pensamiento y la palabra, que son los medios para facilitar su trabajo. Utiliza como herramienta fundamental la interpretación a partir del interrogante que se abre en el encuentro entre profesional y paciente.
Con la consigna de adentrarse en la asociación libre, se habilita que la persona pueda desplegar su malestar. El analista escucha, ofrece su atención, indaga, señala, interpreta y reconstruye lo necesario con el fin de ligar lo desligado, de procesar la complejidad del psiquismo, para llegar a develar la causa inconsciente, negada, inadmisible y, por ello, reprimida (cuando no escindida) del conflicto que origina los síntomas.
También nos encontramos con situaciones que no son estrictos síntomas neuróticos: fenómenos psicosomáticos, trastornos, compulsiones, actuaciones, autolesiones, entre otras conductas, que dan cuenta de modos diferentes, más o menos patológicos, de intentar tramitar el dolor de acuerdo a cada biografía. Son muestras literales del padecer, en lugar de soluciones enigmáticas, pero aún así son permeables al tratamiento psicoanalítico.
Con el espacio propicio asumimos, entonces, la tarea de elaborar lo traumático y resignificar la historia; aspirando a que la persona pueda aliviar su malestar, entender qué le pasa y hacer lo propio para transformar o adecuar a su realidad.

Lic. Nora Spatola

viernes, 9 de abril de 2021

Familia y desarrollo personal


Más allá del modelo de que se trate, o de sus definiciones de acuerdo a la época, la familia es el ámbito deseable para el crecimiento de una persona. Sin bien no puede ofrecer una garantía de bienestar, brinda un lugar de pertenencia y referencia que rige la historia de la persona.

La particularidad del ser humano es su indefensión al nacer, por lo cual su desarrollo saludable precisa del sostén físico, psíquico y afectivo que otra persona pueda brindar.

Somos seres de relación, dependientes de amor y de presencia, pero el poder arribar a la constitución del Yo y la independencia subjetiva es una conquista que se logra a condición de trascender su procedencia.

En el curso de cada biografía inciden las variables de experiencias y situaciones, influyen los mandatos familiares, las determinaciones inconscientes, las identificaciones o las particularidades, las cargas transgeneracionales y los avatares u oportunidades que el contexto provea, pero siempre queda espacio para el azar y la originalidad.

La crianza comprende la creación, fruto del juego de la necesidad, la tensión y la satisfacción entre demanda y respuesta. Las posteriores relaciones familiares suelen portar los ecos de cómo fueron las vicisitudes en su comienzo, pero con la posibilidad de producir novedades de acuerdo a la realidad y a las características de cada persona.

Al ejercer la función de cuidado, desde cada rol o vínculo diferente, no falta ocasión para que nos preguntemos si lo estamos haciendo bien, o qué consecuencias pueden tener nuestras acciones u omisiones. Se puede recurrir a la idea del ambiente facilitador que destacó Donald Winnicott, que se refiere a la importancia de que la calidad del ambiente en la crianza sea lo suficientemente buena como para propiciar el proceso de la maduración. Dicha facilitación sucede a través de una suerte de adaptación y acomodación entre el infante y su madre, padre y quienes atienden y alivian tensiones vitales. Se requiere la disponibilidad de quienes acompañan el desarrollo, admitiendo que ello no surge de modo absoluto ni libre de contradicciones.

Es una trama inabarcable, por lo cual será importante atender a las inquietudes y particularidades que presenta una familia, y cada persona, en el espacio de consulta psicológica, para brindarle la orientación y abordaje acordes a su problemática.

Lic. Nora Spatola

viernes, 26 de marzo de 2021

QUIÉNES SOMOS





La Asociación Civil La Causa es el espacio donde, desde 2002, se brinda atención psicológica, psicopedagógica y se realizan actividades abiertas a la comunidad en temas de arte y salud mental. Es el espacio de trabajo independiente y compartido entre colegas donde hemos podido desarrollarnos profesionalmente y llevar a cabo proyectos de promoción de salud e interés cultural.

A finales de 2020, como consecuencia de la pandemia, La Causa debió cerrar su sede del barrio de Flores, pero continuamos con la atención virtual, trabajando en equipo y planificando la apertura de nuevos consultorios.

Hoy redefinimos nuestro funcionamiento con la denominación La Causa, espacio psi, equipo de atención psicológica. Desde aquí sostenemos la misma intención de fomentar un espacio de búsqueda y encuentro, un espacio terapéutico adecuado para que cada persona encuentre lo propio y pueda enriquecer sus vínculos y habilitar lo que requiere y desea para su vida. 

Brindamos atención inmediata con aranceles accesibles. Seguimos recibiendo sus consultas por redes sociales y al correo lacausaenflores@gmail.com

Somos: @licsolcieriello @lic.gerardorusivic @lic.noraspatola y @lic.lucianatoffanin

martes, 19 de enero de 2021

"Situación de público conocimiento"

Foto: En casa, inicios de 2021, Nora Spatola

Al cabo de varios meses somos capaces de aislarnos, sanitizarnos, aceptar nuevas reglas al salir de casa. ¿Con qué facilidad o con cuánto esfuerzo nos adaptamos? Acostumbrándonos, avizoramos la flexibilización ansiada y, cuando parece que nos libramos de la excepción, no, hay que volver atrás con las restricciones. Calor, carencia o cansancio mediante, ahora parece ser más difícil sostener las medidas de prevención al modo de la rigidez inicial.

¿Cómo apropiarnos del límite como modo de cuidado? ¿Cómo solventarlo sin descuido de otros aspectos socioafectivos saludables? ¿Cómo se atraviesa una crisis tan inconmensurable? Lo social, lo económico, lo laboral, lo afectivo, la salud, siguen en un paréntesis incierto.
Ya no se habla tanto de los efectos psicológicos en la pandemia, pero los condicionamientos no dejan de erosionar las voluntades.
Es admirable que en este contexto social mundial alguien tenga muchas ganas de algo, más aún si su acción o proyecto contribuye al bienestar de otras personas. Nos hace falta pensar, decidir, dar lugar, retornar, crear.
Ansiamos recuperar la libertad plena para poder hacer, viajar, abrazar… La resistencia a seguir resignando lo deseado se presenta potente, hacia adentro o hacia afuera, ¿cómo darle curso? Aunque tal vez sea un deseo idealizado ya que, durante este tiempo, mucha de la fuerza del deseo está maltrecha, conmovida por tanto que nos rodea. Su falta nos afecta en lo anímico, sobre todo si se han deteriorado considerablemente los ordenadores cotidianos, las relaciones de sostén, las curvas de ansiedad.
Hay necesidades subjetivas de reafirmar o reinventar (¿...qué cosa?), pero el reservorio energético carece de combustible. Se necesitan dadores de plasma.
El horizonte se ve difuso. Parafraseando y reafirmando al maestro Sigmund, recientemente citado por un colega, “No existe ningún punto de partida si no se sabe bien a dónde ir”, más allá de la puja inconsciente que marea ese saber, ¿se puede proyectar o pensar a dónde ir andando sobre cuerdas flojas? Hoy resulta clave mirar el punto de partida, buscar el equilibrio desde donde nos posicionamos en este devenir. Y volver a admitir que no somos amos en nuestra propia casa.

Lic. Nora Spatola